En posts anteriores se ha explicado que es el Edge Computing, en qué consiste y qué ventajas tiene al posibilitar la transición a un modelo de industria 4.0. Pero, ¿cuál es la realidad en el momento de implementarlo?

Como siempre, es una pregunta compleja de contestar. Es habitual encontrarse una dificultad organizativa por la coordinación e interdependencia entre diferentes departamentos de la compañía y a los diferentes matices a los que prestan atención cada uno de ellos:

  • Ingeniería/Producción: interesado en disponer de la herramienta que funcione correctamente para desempeñar la función deseada en el proceso para generar o aumentar valor.
  • Mantenimiento: interesado en disponer de mecanismos de conocer el estado y cómo solucionar las posibles incidencias en el menor tiempo posible
  • Comunicaciones: interesado en garantizar que las comunicaciones entre los diferentes componentes son correctas y resilientes a fallos, aunque a veces no se tienen en consideración requisitos de latencias, anchos de banda garantizados, segmentación, etc para garantizar el tiempo real.
  • Sistemas: interesados en que la ejecución de los servidores y sus aplicaciones sea correcta, segura y redundante, sin embargo, a veces no se presta atención a requisitos de latencias, efectos de un potencial paso por cero en caso de avería o cómo la compartición de recursos puede afectar de forma no predecible el rendimiento de la aplicación crítica.
  • Ciberseguridad: interesados en que el conjunto sea seguro, control estricto de funcionalidades y de acceso, y pudiendo dificultar la gestión del mismo.

Y nos queda la figura del integrador de sistemas, el cual, en muchas ocasiones, tiene que adaptarse a los diferentes requisitos que vienen dados por los diferentes departamentos y, además, conseguir integrar los diferentes sistemas entre sí, ¡¡que funcione!! y ¡¡rápido que era para ayer!!.

coordinación interdepartamental
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A esta tarea, que no es fácil, se le añaden los retos de aprendizaje y dominio de diferentes tecnologías que intervienen en todo el proceso. Ya no es suficiente saber de PLC’s, HMI y SCADA, se requiere entender el papel que juega la virtualización, los sistemas operativos y qué riesgos de ciberseguridad tienen, así como el funcionamiento de los diferentes protocolos de comunicación empleados para poder definir qué arquitectura de red es la más adecuada.

Es más, en muchas ocasiones se requiere instalar computadores adicionales que deben estar preparados para soportar las condiciones ambientales del entorno donde van a funcionar y deben protegerse debidamente para evitar introducir riesgos de ciberseguridad. En ambos casos, supone un reto para conseguir una resiliencia garantizada. Una encuesta realizada a varios integradores de sistemas desvela que:

  • Un 75% de los integradores han tenido que subministrar hardware o elementos de edge computing dentro de sus proyectos de integración y automatización industrial
  • Solamente el 25% dispone de personal cualificado con conocimientos suficientes para dimensionar y desplegar arquitecturas de servidores y virtualización complejas.
  • El aprovisionamiento de hardware y licencias necesarias para el desarrollo supone un esfuerzo de gestión considerable para el 40%.
  • Para el 65% de los integradores consultados, dicho aprovisionamiento e instalación de la infraestructura hardware les aporta un valor residual en sus proyectos.

Estas dificultades, si no se abordan durante el diseño de la solución, acaban provocando problemas más adelante, cuando realizar modificaciones en entornos ya en operación suele ser extremadamente complicado. Para poner algunos ejemplos, no es difícil encontrarnos con situaciones del estilo:

  • Uso de la misma infraestructura de red para la transmisión de datos de campo como comunicaciones de control.
  • Uso de ordenadores que acaban estropeándose por falta de mantenimiento y/o por las condiciones ambientales del entorno.
  • Falta de redundancia y existencias de puntos únicos de fallo que pueden poner en riesgo el proceso o partes de él.
  • Falta de monitorización de aquellos elementos que son necesarios para que el conjunto funcione correctamente
  • Equipos obsoletos de fuera de soporte/garantía por parte del fabricante.

La realidad en la implantación de Edge Computing en OT es que se confunde “Edge Computing” con “poner ordenadores” y no es exactamente así.

Efectivamente, a medida que el análisis de datos brutos de proceso sea más relevante para la mejora continua, se requerirá dotar de capacidad de cómputo a los diferentes elementos, ¿añadiendo ordenadores? Sí, pero no de cualquier manera, preguntas cómo ¿qué tipo de equipo necesito? ¿en qué condiciones va a trabajar? ¿necesito virtualización? ¿qué tipo de mantenimiento requiere? ¿cómo lo conecto a la red? ¿qué requisitos de latencia tengo? ¿qué ocurre si falla? ¿cómo realizo backups? ¿cómo gestiono su supervisión? ¿qué acceso remoto se requiere? ¿cómo lo actualizo? … deben ser contestadas para asegurarse que la solución final sea fiable, mantenible y duradera.

Para aportar nuestro granito de arena, desde Logitek, hemos trabajado conjuntamente con fabricantes globales para ofrecer soluciones preconfiguradas y validadas de Edge Computing para ICS OT. Ayudar a nuestros colaboradores en desplegar infraestructura de hardware fácil, rápido y estándar forma parte de nuestra misión como empresa.

El objetivo principal es ofrecer una solución que garantice su funcionamiento, ofreciendo mecanismos de tolerancia a fallos muy estrictos a la vez que su gestión diaria no requiera de una capacitación extensa ni complicada.

Para más información, visita nuestra solución de Infraestructura OT.

 

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